Wednesday, June 11, 2014

Miénteme mil veces

El susurro matinal cae sobre mi rostro 
veo a mi lado, tú, 
                              desnuda, 
                                              dormitas, 
hago un esfuerzo para no perder detalles 
me repito mil veces si esto es un sueño, 
una utopía o mentira, 
miénteme así mil años, mil eones, mil vidas 

Abres tus ojos, entre el sueño y la vigilia 
me sonríes y me abrazas, deseas un beso 
si esto es cierto, deseo seguirlo viviendo; 
si es un sueño, una utopía o mentira, 
miénteme así mil años, mil eones, mil vidas. 

Llegan las diez de la mañana, el gran poeta 
y sabio dijo: "llega la hora de odiarte" 
sin embargo a pesar de que te odie 
con la otra mitad del odio que guardo para mi, 
al final, como él decía con gran certeza, 
vuelvo a amarte locamente, 
vuelo a desear morir en tus brazos 
y muero por el suave sabor de tus labios 
y si todo esto es un sueño, una utopía o mentira, 
entonces miénteme así mil años, 
mil eones, mil vidas 

El crepúsculo abraza nuestro lecho 
te apresuras a dormir, cierras esos bellos ojos 
y me buscas en la oscuridad 
deseas sentir mis brazos rodeándote, 
cubriéndote, protegiéndote, 
y si todo esto es un sueño, una utopía o mentira, 
entonces miénteme así mil años, 
mil eones, mil vidas 

Es la hora de cerrar mis ojos, 
el cansancio me domina 
y hoy puedo soñar en esa utopía 
que ya no me sabe a mentira 

Esta noche sueño una vez más contigo 
y si todo este sueño, es una utopía o mentira, 
entonces no deseo despertar, quedarme así 
Mil años, mil eones y mil vidas. 

Another Day

Mientras conduces tu automóvil, entre nervioso y excitado, las luces de esta ciudad que duerme de manera intermitente, te hipnotizan, manejas plácidamente por esas avenidas que de día siempre están atascadas, latentes de peligros y cargados de estrés, esta madrugada del miércoles pareciera que fueses el único que se desliza por ese laberinto de asfalto que da forma a la urbe nocturna. Das un vistazo al reloj del auto mientras el rojo del semáforo hace que te detengas por un momento, las tres con siete de la madrugada, aprovechas el alto para tomar el teléfono y marcar una vez más ese número. 

─Hola, ¿Cómo estás?─comienzas la conversación con esa voz carrasposa─ 
─Hola, pues estoy nerviosa… ─Yo también ─interrumpes la frase─ 
¿En serio?─ella replica con asombro─ 
─Claro, pero dime ¿vas a venir? 
─¡Sí! Porqué… ¿ya no vendrás? ─ Con voz de asombro por tu pregunta─ 
─¡Cómo crees!, ya estoy a unas cuadras de ahí, dime y tú ¿dónde estás? 
─Estoy también muy cerca, como a tres minutos de la estación de gasolina 
─¡Hey!, yo estoy llegando en estos momentos, entonces te espero, okay… 
Ella interrumpe y te dice: 
─Nos vemos entonces ahí en un momento, bye! 

El verde del semáforo hace que te desprendas de ese trance de hace unos instantes y avanzas hacia la gasolinera, estacionas tu auto en la tienda de auto servicio que ahí esta y esperas, en la radio, se escucha música Smooth Jazz, tratas de relajarte. Las personas que trabajan te ven de reojo, les eres imperceptible, prosiguen su plática, el olor a gasolina y el frio de la madrugada te son de alguna manera indiferentes, más ese tic-tac que el segundero de tu reloj marca sin cesar ─mientras tu cabeza reposa en tu mano izquierda, la cual a su vez está apoyándose de la ventana de la puerta de tu auto─ hace que tu corazón se acelere cada vez más rápido y te dé una ansiedad por el momento que se acerca inevitablemente. 

No pasa mucho después de que te estacionaste cuando un automóvil tipo sedán deportivo de color negro se acerca, se estaciona, de ahí desciende una mujer con aspecto nervioso y mirando a todos lados, tú no paras de mirarla, ella mira a todos lados, como buscando a alguien, esta acción hace que bajes de tu auto y te acercas, ella con señal de sorpresa te ve y queda callada… 

─Hola, eres…─comienzas a indagar─ 
─Hola, ─un silencio y seguido de la reacción─ si soy, ¿qué hacemos ahora? 
─Okay, estas nerviosa verdad ─le sonríes dulcemente─, no te preocupes,yo también… 
Si ─sonriendo de manera aturdida─, esto es una locura, no debería estar aquí…
─Pero estamos, eso es lo que interesa, ¿verdad? 
¿A dónde iremos?
─Conozco un lugar aquí cerca, ¿te parece?
─Sí, te sigo
 ─Ok finalizas con una mirada de sorpresa y te subes a tu auto─ 


Sube a su vehículo y espera a que tú la guíes, por tu parte un poco más calmado, enciendes el automóvil y te reincorporas a la carretera a baja velocidad para que ella te siga, mientras ves por el espejo retrovisor, tomas tiempo para analizar ese primer encuentro y la dibujas en tu mente una vez más, te repites que es una mujer muy hermosa y es más de lo que pensabas en comparación con la foto que te envió por el Internet; sin sentirlo ya estas a unos metros del lugar predestinado, bajas la velocidad y te orillas, ella hace lo mismo, apagas tu auto y te diriges a la ventana de su automóvil. 

─Este es el lugar ─señalando discretamente desde ese punto el motel─ 
Okay ─ella con una sonrisa de nervios, sus ojos brillan como una niña que ha hecho alguna travesura, a la vez que no sabe que devendrá─. 
Deseas subir a mi auto y entrar o ¿vamos en el tuyo? 
─Vamos en el mío, ¿te parece? ─Si, está bien, como tú desees ─aclarándote la garganta─ 



Estacionas el auto a unos metros del lugar y ella pone su automóvil delante del tuyo, se pasa al asiento del copiloto y subes a ese automóvil por primera vez, ella te ve con esa mirada tierna y con desasosiego, enciendes el auto y haces el cambio para avanzar, las primeras palabras de dos desconocidos comienzan a fluir… 

─ Míranos parecemos dos adolescentes escondiéndonos de nuestros padres ─soltando de nueva cuenta esa risa nerviosa─ 
Si, no puedo creer aún esto─ con un jo jo seguido del ja ja nervioso─ 
─ Y dime, sé que el León no es como lo pintan, ¿verdad? ─replicas─ 
─ dejando salir una carcajada espontánea─ Así es, te ves más tierno en persona que en la foto 
¡En serio!, bueno las apariencias engañan…─ te interrumpe para 
proseguir─ 
Y tú, ¿cómo me imaginabas? 
Bueno, si tienes mucho de la foto que me enviaste, pero frente a frente te imaginaba más soberbia, no me lo tomes a mal en verdad... 
─ríe con espontaneidad─ No, porqué habría que tomarlo mal, cada uno de nosotros nos imaginábamos al otro a nuestra manera ─ella contesta con un acento de duda en su rostro─ 
─ Ah, ¿te has arrepentido? 
─¡No!, para nada ─y un tono rojo en sus mejillas aparecen inmediatamente después de la sentencia pronunciada─ 

Llegan al lugar y ambos se ven a los ojos y de nuevo se inundan de nervios, se adentran al motel y preguntas por un cuarto, haces los preparativos y avanzas hasta el cuarto que se te ha asignado, estacionas el automóvil y ambos bajan del mismo, entran al cuarto y tratan de romper el hielo por tercera vez. 

Prenden algunas luces, mientras haces una charla sin importancia para que no se note lo obvio de la situación, ella se nota cada vez más nerviosa y tu tomas como debe ser, el mando de la situación, pides una botella de vino a la recepción y comienzan a conocerse un poco más, haciendo un par de preguntas triviales, sin embargo no deseas llegar al punto delicado de preguntar si tiene pareja o no, pues todo estaría perdido a partir de ese momento, ya que es obvio ninguno de ustedes conoce al otro y la duda principal está en el aire. 

─Que tranquila está esta noche, ¿verdad? ─Sí, muy tranquila ─ella no ve tus ojos, observa el cuarto y la notas un poco más nerviosa─ 

Se dirige al tocador para verse al espejo y prendes la televisión para sintonizar un canal de música ─luchando por que los canales pornográficos pasen rápido─. 

Tocan la puerta para dejar el vino y un par de copas, en ese momento tomas más confianza y procedes a ser todo un cazador. Ella por su parte comienza a dejarse seducir por tus acciones, toma la copa y bebe delicadamente del vino. Ambos se sientan en la cama, comienzas por bajar la densidad de la iluminación, quedando una luz tenue y ahora se siente el calor dentro de la habitación, los nervios se van disipando casi inmediatamente después de las dos primeras copas... 

─Eres muy bella, en verdad lo digo ─ aclarándote un poco la garganta─ 

Gracias ─sonriendo nerviosamente─ tú también eres muy atractivo. 

La tomas de la mano y le quitas la copa, te acercas y ves sus ojos ─negros, hermosos, grandes─ le das el beso que ha de romper con toda duda, tabú o barrera. 

Ella en cuestión de segundos pasa de una persona nerviosa a una persona totalmente excitada, sientes su respirar como aumenta, la besas sin parar, ambos cuerpos se levantan de la cama y comienzas por quitarle el saco, se deja seducir, ya no hay palabras solo el movimiento de dos cuerpos en busca del éxtasis carnal. 


En un momento de tregua, se comienza a desvestir y apagas la luz en su totalidad y comienzas a quitarte los zapatos y los calcetines, te despojas del reloj, tiras a un lado tu cinturón y en ese momento sientes su respirar en tu cuello, la tomas y vuelves a besarla, besas su cuello, recorres lentamente el largo de su cuello para llegar al pecho y te detiene su sostén, la cual quitas con destreza y deja ver esos deliciosos senos a los cuales no dejas ni un segundo en descuido, los besas, los acaricias y así bajas hasta su vientre, entre mordidas y besos, tu lengua juega y tus dientes alteran la respiración de ella cada vez que le muerdes despacio, su respiración es un concierto de pasión, cada vez más rápido y menos puede ella sostenerse de pie, ambos cuerpos quedan solo con las únicas prendas que cubren sus respectivos sexos. 


La oscuridad hace ver algo más que dos siluetas solas en un cuarto, puedes verla y ella está en ese trance, ya no quedan rastros de esa mujer nerviosa, ahora solo ves una mujer que espera ser extasiada por toda la lujuria posible que tú puedas darle. La acercas hacia ti y le das vuelta, de espalda hacia ti, besas su cuello, su espalda, tus manos recorren sus brazos, delicados, suaves y con un agradable aroma, poco a poco bajas hasta llegar a sus nalgas, las cuales; primero acaricias y luego das unas dulces mordidas, de ella solo emana el sonido de placer y tu comienzas a bajar y besas sus piernas, ella no puede contenerse y voltea y te toma de un golpe y te tira a la cama donde ya los hechos casi están dichos. Tus manos bajan hasta tocar esa prenda que por el momento la cubre, y vuelves acariciar sus nalgas, mientras tanto; ella toma la iniciativa de ser quien inicie el juego con intensidad, tú; excitado dejas que su mano juegue en ese vaivén que hace que tu miembro se llene de toda la sangre que este pueda tener y contener y ella siente ese despertar tuyo, te despoja de esa única pieza y te desnuda totalmente, besa tu pecho, tu abdomen y comienza a besar tu miembro, y sientes ese calor húmedo que entra y sale mientras tú no puedes más que aferrarte a ese placer, la tomas de la cabeza, mueves suavemente su cabello para ver como ella juega en ese desenfrenado vaivén al que te extasía, te recuperas, la detienes un momento y le quitas esa prenda de manera que comienzas también con tus besos y bajas hasta su vientre, le abres las piernas y 
comienzas a jugar con su sexo, tus dedos sienten toda esa humedad, torrente de placer, agua de oasis, corriente de vida y muerte, juegas, de ella solo se escucha su gemir y contorsionarse sin control, metes lentamente parte de tu dedo y sientes todo ese torrente que emana furiosamente, te toma para reincorporarte a su par y besarte, ahora ella yace sobre ti en fracción de segundos, toma tu miembro y sientes como acomoda tu miembro en ese lugar que tanto deseas, cierras los ojos para solo sentir ese dulce, único y exquisito sabor que deja en ti el penetrarla, ella se mueve salvajemente y tú la tomas de las caderas y las mueves en ese ritmo que solo ella sabe llevar. 

El momento se hace eterno, no hay nadie más que dos cuerpos consumándose, desgastándose, hundidos en un trance profundo de dolor y placer. Juegas con el tiempo, con la lujuria, con el placer y ella juega con tu cuerpo, lo come, lo transforma. 

La tomas y la acuestas en un instante para estar sobre ella y comienzas a penetrarla con ese mismo frenesí que ella cuando estaba sobre de ti, besas sus pechos, la penetras, la besas y ves a los ojos, ella no puede más que gozar y su mirada esta en un punto muy distante, mientras la sigues penetrando, tu mano derecha comienza a recorrer su cuerpo y llega hasta sus muslos, hermosos, suaves, fuertes, lo levantas y acaricias su nalga y haces una penetración profunda, sientes ese gemir que conlleva un dolor combinado de placer, gozan y no hay nada más que deleitarse en ese momento eterno. 

La escena es hermosa, es pasión, son dos cuerpos matando por el éxtasis, tus manos buscan sus manos, la aprietas, la ves a los ojos, ella te observa y el sudor de sus cuerpos hace que la fricción sea un deleite, llega el momento más esperado, ella grita tú te estremeces y el vaivén es más rápido y no dejan de verse, ella te besa y tu embistes sin tregua alguna, la cama se mueve, y hace ruidos contra la pared, la habitación suda con ustedes, ella se levanta un poco mientras la penetras formando una dulce curva con su espada y la cama, ella no puede más y grita sin reservas, tú, no puedes contener y sientes esa humedad desenfrenada, y el calor que aprisiona tu miembro es desconcertador y solo aprietas con fuerza descomunal sus caderas y dejas salir de ti el torrente cándido que te emana desde dentro y das un grito, ella se mueve con más frenesí, se aferra a tus manos y te ve a los ojos, no puedes más que perder la razón, cierras tus ojos, agachas la cabeza y te muerdes los labios y ella se sigue moviendo y no puedes más que sentir, hasta que la calma llega de nueva cuenta. 

La besas y se recuestan, cuerpos sudados, extasiados, cuerpos encontrados y desagarrados que por el momento yacen en letargo después de una lucha frenética de lujuria, las palabras están demás, las sobras dicen todo, la alcoba impregnada de la esencia delicada del juego pasional; tomas una copa de vino y ella saca un cigarrillo, ambos emprenden un viaje fantástico interior, se miran sin pronunciar palabra alguna, el silencio es precioso en ese justo momento, en la soledad, hundidos en pensamientos, en quimeras. 

Ella se reincorpora, entra al baño y se comienza a duchar, la sigues, vas a su encuentro, ambos, se bañan y se abrazan, se ven, ella sale silenciosamente mientras continuas bañándote, te tomas el tiempo para que el agua te acaricie suavemente, al salir de la ducha ella casi termina de vestirse y tu dejas caer la toalla al suelo y comienzas a arreglar de igual manera. 


Ambos brindan por última vez, se dan un beso, una charla sin sentido, el tiempo vuela, la hora ha llegado y salen de la habitación, ella sube a la parte del copiloto y tú prendes el automóvil y abandonan el lugar, los ojos llenos de nostalgia en ambos comienza a develarse, saben que el encuentro terminó y es muy posible no vuelvan a verse, no dicen nada. 

El automóvil avanza y en segundos se divisa tu carro estacionado, te paras y apagas el motor, en la radio se escucha esa canción que te ha de retumbar por mucho tiempo “ANOTHER DAY” de Dream Theater. 

─Wow, no sé qué decir…

─Yo tampoco, solo sé que fuiste muy tierno

─Gracias, tu estuviste… mmm… no hay palabras para describirlo 10

 ─¿Estuve tan mal? ─ríes con un tono irónico combinando un toque 

sarcástico─ 
─¡Claro que no!, al contrario, fue sublime y no creo poder olvidarlo tan fácilmente porque… 

En ese momento ella sella tus labios con su dedo y te da un beso, el último beso, el significado más representativo de lo que ha quedado atrás y no volverá. 

─No digas más, no sabemos quiénes somos en realidad, dejémoslo así, como algo bello; además ya me tengo que ir a descansar, me gusto haber estado contigo.  

Bajas del automóvil, se despiden con un sabor a nostalgia y dolor, ella enciende el motor y desaparece entre lo que queda de la noche ─justo antes de caer el alba─, tú en silencio te metes al tuyo y prendes la radio nuevamente, la música SmoothJazz suena y buscas esa estación que ella venia escuchando y te diriges a tu destino, para sumergirte entre sueños a tu soledad de nueva cuenta. 



Y como en esa canción apuntaba: vive otro día (live another day), porque tu noche acaba de terminar. 



FIN